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martin ibarra on 17/11/2009
Excelentes fotos y muy interesante el relato! Gracias por traducirlo al espaņol. Las playas neozelandezas son parecidas a las del sur de Argentina. Tienen que ir alli algun dia a recolectar caracoles. Saludos a todo Femorale desde Buenos Aires!




NUEVA ZELANDA 2006
 


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Nueva Zelanda sigue siendo un país pobremente explorado en relación a la malacología, especialmente la Isla Sur. Por lo tanto “me invite” a visitar a nuestro amigo Andrew Grebneff en Dunedin para colectar algunas conchas. Andrew siempre me decía que no había en su área suficientes conchas para que valiera la pena realizar un viaje allá; ¡Ahora pienso que ha cambiado de idea después de que Carlos Henckes y yo colectamos tantas hermosas conchas con él!

En el aeropuerto vimos muchas advertencias respecto a traer al país frutas, semillas, productos animales e incluso conchas. Este fue mi tercer viaje a Nueva Zelanda, por lo tanto sabía que tenía que declarar las conchas que llevábamos para Andrew – algunas marinas y unas pocas terrestres. Bien, después de convencerlos de que el único gastrópodo marino listado en los apéndices CITES era el Strombus gigas (Los cuales no podían caber dentro del pequeño envase plástico…), ellos decidieron que teníamos que dejar 8 caracoles terrestres para ser “fumigados” para evitar la contaminación.

Traté de explicar que nosotros los habíamos limpiado apropiadamente con blanqueador y que no quedaba nada del animal dentro, pero los tomaron de todos modos y Andrew iría por ellas más tarde (No sé si tuvo éxito). Cuando vaya a Nueva Zelanda ¡Declare todas las conchas!.

Por supuesto que hacía mucho frío, aunque en marzo el invierno que se acercaba todavía estaba lejos (recuerden, hemisferio sur…), y como no estaba en mis planes congelarme no nos zambullimos y colectamos solamente conchas de bajamar. También obtuvimos algo de material de arrastre incluyendo hermosas Chlamys delicatula, dichroa y dieffenbachi; algunos grandes Buccinidae y otras conchas. La variedad en bajamar fue grande ¡Hermosas patelas y tróquidos! Andrew nos llevó a algunas playas próximas donde encontramos algo de material, particularmente porque las mareas eran muy buenas. Muchas de esas playas aún permanecen desiertas y por lo tanto podíamos arrastrarnos sobre las rocas buscando conchas y gritar después de cada hallazgo sin temor a que alguien llamara un ambulancia para llevarnos a un asilo.

El viento era bastante frío, 9°C en la mañana, ¡Sentido especialmente viniendo de San Pablo donde estábamos a 30°C! Andrew condujo algunos minutos y llegamos a esta hermosa playa rocosa. Subimos sobre las rocas durante la marea baja y no fue difícil porque había bastante espacio para mantener los piés secos ¡Pero cuando vino la marea tuvimos que saltar de una roca a otra, una muy difícil tarea cuando se lleva aparejos de colecta, conchas, cámaras digitales y chaquetas, y no se quiere caer en el agua helada! ¡También estamos hablando de rocas volcánicas afiladas como hojas de afeitar – Carlos y yo teníamos algunos cortes en las manos pero conseguimos no mojarnos!

Una tarde, Andrew nos llevó a colectar caracoles terrestres en las Colinas alrededor de la ciudad. ¿Mencioné que odio colectar caracoles terrestres? Bien, cuando usted pase horas en la selva y regrese con 4 ó 5 mini, micro, insignificantes (Está bien, suficientes adjetivos) caracolitos, usted entenderá por qué. Esta fue una de esas temporadas, encontramos algunos Charopidae bajo piezas de troncos podridos y dejamos el lugar antes que se nos congelen los dedos y mientras aún nos quedaba algo de sangre en nuestros cuerpos luego de que los mosquitos succionaran la mayor parte de ella.

No solamente fue grande la colecta (Esto es, marina…), el paisaje era impresionante. Enormes acantilados, playas desiertas y limpias, ¡Un lugar muy civilizado! Al mismo tiempo tenía su lado campestre: Cuando subíamos una colina tuvimos que dejar pasar un rebaño de ovejas dirigidas por su pastor y sus perros. ¡Muy bucólico!

El ultimo día de nuestro viaje, visitamos el museo de Otago. Un lugar muy agradable, con muchas actividades interactivas (No ví una sola advertencia de “No tocar”). En la sección de antropología, encontramos varios artefactos hechos con conchas, provenientes de las islas de Cook, las cuales serán nuestra próxima parada. Pero eso tendrá que leerlo usted en mi próximo artículo…

traducido por Federico Gutiérrez-Aliaga

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